5 minutos antes
Las reuniones rara vez empiezan a la hora prevista y eso normaliza la impuntualidad. Sin embargo, “la hora” debería significar el inicio real del evento, no el momento en que empezamos a prepararnos. Llegar cinco minutos antes cambia la dinámica, mejora la eficiencia y redefine tu relación con el tiempo, la responsabilidad y el respeto compartido.









