La semana pasada estaba en una etapa de mucha productividad.
Tenía que terminar un proyecto antes de irme de vacaciones.
Era un proyecto largo, que requería mucha atención al detalle
Tenía que hacer mucho, en poco tiempo… y hacerlo bien.
Estaba en lo que yo llamo un momento de hiperproductividad.
La hiperproductividad
¿Qué es un momento de hiperproductividad?
Es un período en el que:
- trabajas mucho,
- tienes pocas o ninguna distracción,
- las ideas fluyen con facilidad,
- cometes pocos errores,
- disfrutas lo que haces,
- y, además, tienes ganas de seguir avanzando.
Es lo que en psicología se llama el estado de Flow.
Son momentos intensos, pero también muy gratificantes.
El hiperdescanso
Existe también otro momento intenso, pero no menos productivos, que es el hiperdescanso.
Es lo que experimento esta semana, ya de vacaciones.
No tengo que cocinar.
No tengo grandes responsabilidades diarias.
Paso tiempo en la playa, al sol, y el ritmo es completamente distinto.
Los momentos de hiperdescanso son valiosos porque:
- te permiten recargar energía,
- te preparan para futuros periodos de acción,
- y, curiosamente, también favorecen la aparición de nuevas ideas.
La mayoría del tiempo vivimos en el punto medio, entre estos dos extremos.
Ni en hiperproductividad constante, ni en hiperdescanso total.
Pero cuando uno de estos momentos aparece, lo mejor que puedes hacer es aprovecharlo al máximo.
El problema: la culpa
Ambos son, en realidad, momentos valiosos.
Ambos contribuyen a tu productividad global.
Sin embargo, muchas veces no los aprovechamos.
¿Por qué?
Por la culpa.
Cuando estás en hiperproductividad, puedes sentir que estás descuidando tu vida personal o familiar.
Cuando estás en hiperdescanso, puedes pensar que estás siendo “poco productiva” o que deberías estar haciendo más.
En ambos casos, aparece una sensación de incomodidad que te impide disfrutar plenamente del momento.
Cambia tu mirada
Cada etapa tiene su valor y su función.
En lugar de resistirte o juzgarte, puedes elegir verlos como una parte necesaria de tu equilibrio.
Tanto el hacer como el no hacer tienen su lugar.
Aprovecha cada momento de tu vida.
Especialmente los extremos.
Disfruta la intensidad de la acción cuando llegue.
Y permite el descanso profundo cuando sea el momento.
Una pregunta para ti
Si “A” representa el hiperdescanso y “Z” la hiperproductividad:
- ¿En qué punto del alfabeto estás hoy?
- ¿Y de qué manera ese punto puede ser exactamente lo que necesitas ahora?