Skip to content

El protocolo para recuperar tu energía interna

Hay días en los que te sientes cansada, sin ganas de hacer nada. Si tuvieras que describir cómo te sientes con una sola palabra, probablemente sería desánimo.

Hay otros días en los que, por el contrario, despiertas con energía, inspiración y una motivación que parece surgir de manera natural.

Y la mayoría de los días, probablemente, te encuentras en algún punto intermedio entre esos dos extremos.

Cuando hablo de energía, me refiero principalmente a tu energía emocional y mental, ésa que determina cómo afrontas el día.

Poco importa cuál sea tu nivel de energía en este momento, lo que sigue puede ayudarte.

No se trata de negar cómo te sientes, ni de obligarte a convertirte en una “supermujer” todos los días. Al contrario, el primer paso consiste en reconocer con honestidad tu estado actual y, desde ahí, avanzar un poco.

El objetivo no es pasar de un uno a un diez.

El objetivo es pasar, por ejemplo, de un cuatro a un cinco.

Y repetir ese pequeño progreso una y otra vez.

La energía no siempre aparece antes de actuar.
Muchas veces aparece porque actúas.

Paso 1. Identifica tu campo emocional actual

Antes de cambiar cómo te sientes, necesitas saber desde dónde partes. Necesitas identificar tu campo emocional interno actual.

Pregúntate: ¿Cuáles son las tres emociones que predominan en mí en este momento?

Escríbelas. No las juzgues. Simplemente obsérvalas.

Paso 2. Acéptate

Acepta que estás como estás. Y que no hay nada malo en eso.

Aceptarse no significa no cambiar. Significa entender que no hay nada intrínsicamente malo en estar como estás… y aún así decidir sentirse mejor.

Paso 3. Decide mejorar

Todo cambio comienza con una decisión.

Decide conscientemente que hoy quieres sentirte un poco mejor.

Puede parecer un paso demasiado simple, pero no lo es. Cuando tomas una decisión clara, le das una dirección a tu mente. Tu cerebro comienza automáticamente a buscar recursos, ideas y oportunidades alineadas con esa intención.

No necesitas decidir sentirte eufórica.

Solo necesitas decidir avanzar un pequeño paso.

Paso 4. Muévete

Pocas herramientas producen un cambio tan rápido en nuestro estado de ánimo como el movimiento.

Mover el cuerpo modifica nuestra respiración, activa nuestro sistema nervioso y favorece la liberación de hormonas relacionadas con el bienestar.

No necesitas entrenar durante una hora. Con diez o quince minutos de actividad física intensa suele ser suficiente para notar una diferencia.

Camina a paso rápido, corre, baila, salta la cuerda, nada, sube las escaleras, salta en el trampolín… Las opciones abundan.

Lo importante no es qué harás. Lo importante es mover tu cuerpo.

Paso 5. Define tu nuevo campo emocional interno

Ahora imagina que pudieras elegir cómo sentirte durante las próximas horas.

¿Qué tres emociones te gustaría experimentar?

Quizás tranquilidad, entusiasmo, confianza, curiosidad…

Escríbelas.

Ese será tu nuevo campo emocional interno de referencia.

No porque vayas a alcanzarlo de inmediato, sino porque ahora sabes hacia dónde quieres dirigirte.

Paso 6. Visualízate en ese nuevo estado

Imagina cómo actúas cuando ya te sientes así.

¿Cómo es tu postura?

¿Cómo caminas?

¿Cómo hablas?

¿Cómo te sientes?

Nuestro cerebro responde con mucha fuerza a las imágenes mentales. Visualizarte actuando de una manera diferente facilita comenzar a comportarte así.

Paso 7. Cambia tu ambiente

El entorno influye mucho más de lo que solemos imaginar.

Si llevas horas sintiéndote mal dentro de casa, sal. Camina. Respira aire fresco. Observa el cielo. Busca naturaleza si te es posible.

También puedes transformar el lugar donde trabajas: ordena tu escritorio, abre una ventana, pon una planta o flores en tu escritorio, cambia la iluminación.

Haz que el espacio invite a la energía que deseas construir.

Y no olvides el ambiente social. Porque las personas con las que compartes tiempo también influyen en cómo te sientes. Elige cuidadosamente con quién pasar las próximas horas.

Paso 8. Vístete un poco mejor

No te pido que te vistas de gala, pero sí un poco mejor que como pensabas hacerlo.

Ponte un accesorio que tenías olvidado, una prenda un poco más bonita o algo más de maquillaje.

No tienes que hacer grandes cambios, pero sí buscar mejorar tu exterior, de la misma manera en la que deseas mejorar tu interior.

Paso 9. Redirecciona tus pensamientos

Tus pensamientos alimentan tus emociones.

Y tus emociones influyen en tus acciones.

Si deseas experimentar nuevas emociones, necesitas empezar a pensar de manera diferente.

Pregúntate: ¿Qué estaría pensando una persona que ya se siente como yo quiero sentirme?

Escribe esos pensamientos.

Léelos.

Comprueba si realmente generan las emociones que buscas.

Si no lo hacen, modifícalos.

Continúa hasta encontrar pensamientos que despierten el estado emocional que deseas cultivar.

Paso 10. Felicítate

Este último paso suele ser el más olvidado.

Así que reconócete por haberlo intentado.

A veces cambiar de estado emocional resulta sencillo.

Otras veces requiere tiempo.

Y hay momentos en los que simplemente necesitamos atravesar aquello que estamos viviendo.

Eso también forma parte de la vida.

No te castigues si hoy el cambio no fue tan grande como esperabas.

Acéptate donde estás. Respeta tu ritmo. Y continúa practicando.

Que hayas elevado tu energía interna tanto como querías, o no, siempre tienes la posibilidad de felicitarte por haberlo intentado.

Si aplicas estas pequeñas acciones con constancia, tarde o temprano empezarás a notar que tu energía cambia con mayor facilidad y que cada vez te resulta más sencillo construir el estado emocional que deseas vivir.