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Campo emocional interno

Si te pidiera que te describieras en tres palabras, ¿qué responderías?

Es muy probable que me hablaras de tu edad, de tu profesión, de tu estado civil o del lugar donde naciste.

Quizá dirías que eres madre, ingeniera, emprendedora.

Pero, si lo piensas bien, esa información dice muy poco sobre quién eres realmente.

No explica cómo interpretas la vida. No explica cómo reaccionas ante los problemas. No explica qué te impulsa a actuar ni qué te frena.

Y, sobre todo, no explica por qué dos personas que viven situaciones similares pueden experimentar la vida de maneras completamente distintas.

Hace algún tiempo comencé a utilizar un concepto que llamo campo emocional interno.

¿Qué es el campo emocional interno?

Así como la Tierra tiene un campo magnético invisible que influye en todo lo que ocurre a su alrededor, cada persona posee un campo emocional interno que condiciona la manera en que interpreta el mundo.

El campo emocional interno no es un término psicológico ni una clasificación científica. Es una forma sencilla de comprender el conjunto de emociones que predominan en nuestra vida y que terminan moldeando nuestra manera de pensar, decidir y actuar.

Porque, nos demos cuenta o no, todos vivimos dentro de un paisaje emocional.

Hay personas cuyo paisaje está dominado por la ilusión, la curiosidad y la esperanza.

Otras viven principalmente desde la ansiedad, la frustración o el miedo.

Y, aunque todos experimentamos emociones muy variadas, suele haber unas pocas que aparecen una y otra vez.

Son esas emociones las que terminan convirtiéndose en nuestra forma habitual de vivir.

¿Cómo lo identifico?

Te propongo un ejercicio muy sencillo para identificar tu campo emocional.

Piensa en las últimas veinticuatro horas.

¿Cuáles fueron las tres emociones que experimentaste con mayor frecuencia?

No las emociones más intensas, sino las más presentes.

¿Alegría? ¿Frustración? ¿Calma? ¿Culpa? ¿Esperanza? ¿Preocupación?

Ahora haz el mismo ejercicio con el día anterior.

Y luego con la última semana.

¿Qué emociones empiezan a repetirse?

¿Cuáles parecen acompañarte con mayor frecuencia?

Esas emociones forman tu campo emocional interno actual.

Otra manera de identificarlo

Si el ejercicio anterior se te hizo difícil, existe otra manera de identificar el campo emocional interno:

A partir de ahora, y durante los próximos días, antes de dormir pregúntate cuáles fueron las tres emociones predominantes del día que acabas de vivir.

Al cabo de una semana podrás saber cuál es tu Campo emocional interno actualmente.

La toma de conciencia

Una vez que identifiques tu campo emocional interno, la tendencia natural puede ser de juzgarte o de juzgar tus emociones.

En lugar de eso, trata, simplemente, de observar.

Porque todo cambio comienza con una toma de conciencia.

Y toda toma de conciencia requiere dos ingredientes fundamentales:

  • Honestidad para ver la realidad.
    • Y compasión para no castigarte por ella.

Define tu nuevo campo emocional interno

Lo que has sentido hasta hoy no determina lo que sentirás mañana.

Tu campo emocional actual no es una condena.

Es solo una fotografía de este momento de tu vida.

Y toda fotografía puede cambiar.

Te propongo otro ejercicio.

Imagina la persona en la que deseas convertirte.

¿Cómo vive esa persona? ¿Qué emociones predominan en su día a día?

Quizá quieras vivir desde la serenidad, la confianza, la ilusión, la gratitud o la valentía.

Escoge tres emociones.

Escríbelas.

Después pregúntate:

  • ¿Cómo se sienten, en mi cuerpo, cada una de esas emociones?
  • ¿Cómo piensa una persona que vive desde esas emociones?
  • ¿Qué decisiones toma?
  • ¿Cómo habla?
  • ¿Cómo responde cuando aparecen los problemas?
  • ¿Cómo camina?
  • ¿Cómo trata a los demás?
  • Y, sobre todo, ¿cómo se trata a sí misma?

Empieza a imaginar esa versión de ti.

No porque fingir vaya a cambiar tu vida de un día para otro.

Sino porque todo cambio comienza mucho antes de hacerse visible.

Empieza en la manera en que pensamos.

En la conversación que mantenemos con nosotros mismos.

Y en las emociones que decidimos cultivar cada día.

Quizá no puedas controlar todo lo que ocurre a tu alrededor.

Pero sí puedes empezar a construir, poco a poco, un nuevo campo emocional interno.

Y, cuando cambian las emociones desde las que vives, también empiezan a cambiar las decisiones que tomas.

Y con ellas, poco a poco, cambia tu vida.

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