Skip to content

Preguntas para “limpiar las páginas negras”

En el artículo anterior, las páginas negras, vimos cómo, a diferencia de lo que pueden vivir muchos escritores, el resto de las personas solemos enfrentar el fenómeno que yo llamo “las páginas negras”y que ocurre cuando el exceso de actividades que realizamos nos empujan al estrés y limitan nuestra creatividad.

Por eso, a continuación te quiero invitar a analizar todas las actividades que llenan esas páginas negras, a partir de estas cinco preguntas.

1/ ¿Qué estoy haciendo?

Haz una lista de todas las actividades que debes hacer. Una lista de TO DOs general de todo lo que dices que tienes que hacer en tu vida.

2/ ¿Qué quiero hacer?

De esa lista, subraya con tu color preferido (o coloca un asterisco) las actividades que te llenan, que te entusiasman, que te provocan hacer.

3/ ¿Qué pasaría si no la hago?

Para cada una de las actividades restantes decide si realmente es necesario hacerlas.

Para ello, responde a esta pregunta: ¿Qué pasaría si no la hago?

SI la respuesta es… nada (o nada con una consecuencia negativa importante) entonces, no la hagas.

Tacha la actividad y regálate ese tiempo.

4/ ¿Qué no entra en mi zona de genialidad?

Ahora, con las actividades que quedan, pregúntate si tú eres la persona más capacitada para hacerlas.

Imagina una actividad que anotaste en la pregunta 1 pero:

  • No te llena,
  • Existen consecuencias negativas de no hacerla, que no quieres asumir,
  • Prefieres usar tu talento de otra manera.

Entonces vale la pena delegar esa actividad.

Existen varias maneras de delegar:

  • Pidiéndole a otra persona con la capacidad y las ganas de hacerlo
  • Pagándole por hacerlo
  • Compensándola de otra manera. Por ejemplo, intercambiando tus talentos y ganas con el talento y los deseos de la otra persona.

Escribe una D a estas tareas, y reemplaza el nombre de la actividad por la manera en la que la vas a delegar.

5/ ¿Cómo la puedo reinterpretar?

Queda el último tipo de actividades:

  • Aquellas que debes hacer, porque no quieres asumir las consecuencias negativas de no hacerlo,
  • Pero no te llenan,
  • Y no puedes delegar, ya sea porque no has conseguido quien lo haga o no deseas pagar el precio que cobra).

Un ejemplo de ello, para mí, es pagar una multa o declarar mis impuestos.

En estos casos pregúntate: ¿cómo puedo interpretar esta acción de otra manera? ¿Cómo puedo reescribir el “pagar una multa” de manera que sea menos pesada para mí?