¿Para qué planificar?
Planificar no es tener una lista de tareas.
Planificar no es llenar una agenda con reuniones.
Planificar no es ocupar cada minuto del día con cosas por hacer.
Planificar es decidir cuáles son las acciones más importantes para lograr tus objetivos y escoger el mejor momento para realizarlas.
Para hacerlo sí necesitarás una lista de tareas, una agenda y tener claro cuál es tu objetivo prioritario. Pero esos son solo los instrumentos.
En este artículo aprenderás una forma de utilizarlos para que tu planificación no se convierta en una fuente de angustia, sino en una guía práctica que, día tras día y semana tras semana, te indique qué hacer y cuándo hacerlo.
Hasta ahora, gracias al trabajo realizado en los elementos anteriores del Método VIDAS, has fortalecido tu mentalidad, tu amor propio, tus valores y tus límites. También has definido una intención clara para tu vida y has identificado tu objetivo prioritario.
Ahora llega el momento de transformarlo en acciones.
Aplicación práctica
Retoma el objetivo SMART que definiste en el artículo anterior.
Ahora escribe en una hoja todas las acciones que crees que necesitarás realizar para alcanzarlo.
No busques hacer una lista perfecta.
De hecho, es muy probable que no puedas identificar todas las acciones desde el principio. Solo cuando alcances el objetivo descubrirás cuáles eran realmente necesarias.
Por ahora, haz tu mejor esfuerzo.
Incluso si solo identificas una primera acción, ya habrás comenzado.
Esa primera acción puede ser tan sencilla como:
- Investigar qué necesitas para lograr ese objetivo.
- Buscar información en un libro.
- Preguntarle a ChatGPT u otra inteligencia artificial qué pasos podrías seguir.
- Hablar con alguien que ya haya conseguido lo que tú deseas.
Una vez tengas esa lista, toma la agenda que utilizarás. Puede ser digital o en papel. Lo importante es que sea la herramienta con la que realmente trabajarás.
Ahora comienza a planificar.
Y aquí viene algo que probablemente te sorprenda.
Lo primero que debes reservar en tu agenda no es tiempo para trabajar.
Es tiempo para ti.
Tiempo para descansar, para dormir, para caminar, para hacer ejercicio, para compartir con las personas que quieres… para cuidarte.
Porque tú eres el activo más importante de tu vida.
Si tú no estás bien, ninguno de tus objetivos podrá sostenerse en el tiempo.
Una vez protegido ese espacio, agenda el tiempo para trabajar en tu objetivo prioritario.
Idealmente, reserva un bloque diario.
Para muchas personas funciona mejor a primera hora de la mañana, cuando la energía y la concentración son mayores.
No tiene que ser un bloque enorme.
Incluso cuarenta y cinco minutos diarios pueden producir resultados extraordinarios si eres constante.
Después organiza el resto de tus reuniones, tareas y compromisos alrededor de esos bloques.
Si quieres aprender este sistema con mayor profundidad, puedes leer el artículo sobre los bloques de tiempo, donde explico paso a paso cómo estructurar una agenda de manera eficiente.
El error más común
Existen dos errores que aparecen una y otra vez cuando comenzamos a planificar.
El primero consiste en querer hacer demasiado.
Subestimamos el tiempo que realmente requiere cada actividad y llenamos la agenda con muchas más tareas de las que podremos completar.
Cuando inevitablemente no logramos terminarlas todas, aparece la frustración.
Si esto te ocurre, no significa que planifiques mal.
Significa simplemente que estás aprendiendo.
Con la práctica estimarás mejor el tiempo que requiere cada actividad.
El segundo error consiste en planificar… pero no ejecutar.
Llega el lunes por la mañana, abres tu agenda y, curiosamente, aparecen decenas de cosas que parecen más urgentes que la tarea que tú misma habías decidido realizar.
Es completamente normal.
No significa que seas una persona poco disciplinada.
Simplemente significa que tu mente todavía está aprendiendo a seguir el plan que diseñaste.
Si ya planificaste, ¡felicítate!
Porque ya hiciste algo que la mayoría de las personas nunca hace.
Diseñaste una semana con intención.
Y eso ya es un enorme paso hacia la vida que deseas construir.