Disfrutar lo que haces es una opción, una decisión.
Disfrutar lo que haces también es una capacidad, una habilidad que puedes entrenar.
No se trata de obligarte a disfrutar, sino de aprender a disfrutar.
Puedes disfrutar lo que haces de varias maneras:
- Convirtiendo lo que haces en un juego.
- Haciéndolo de manera distinta, lo que aumentará tu creatividad y tu curiosidad hacia el tema
- Analizando los beneficios que esa actividad te puede generar a corto o largo plazo, es decir, los beneficios verdaderos para ti.
Y si nada de esto funciona, o si funciona por muy poco tiempo, quizás no se trate de una disminución momentánea de tu motivación; quizás en ese caso debes optar por la cuarta solución: Dejar de hacer eso que no disfrutas y comenzar a hacer cosas que naturalmente disfrutas más.