Skip to content

Tres indicadores de que te distraes demasiado

No todas las distracciones son iguales. Algunas pueden ser positivas: nos permiten descansar, desconectar, disfrutar y recuperar energía. Otras, en cambio, nos alejan sistemáticamente de aquello que realmente queremos hacer.

No creo que debamos eliminar todas las distracciones. De hecho, encontrar un buen equilibrio entre productividad y descanso puede hacer que nuestros momentos de concentración sean más intensos y fructíferos.

Por eso, hoy quiero compartir contigo tres indicadores que pueden ayudarte a identificar si te estás distrayendo demasiado y si ha llegado el momento de hacer algunos cambios.

1. Haces algo cuando sabes que deberías estar haciendo otra cosa

Son las 9AM. Tienes que terminar un informe, pero decides revisar tus correos electrónicos.

Es hora de irte a dormir. Estás agotada, pero en lugar de acostarte, decides seguir mirando las redes sociales. Y así pasan los minutos, incluso las horas, que podrías haber dedicado a descansar.

En ambos casos, sabes que hay otra actividad que sería más conveniente para ti en ese momento, pero eliges hacer algo diferente.

No significa que nunca debas revisar tus correos o disfrutar de las redes sociales. La pregunta es si estás eligiendo conscientemente esa actividad o si simplemente estás evitando aquello que sabes que necesitas hacer.

2. Después de distraerte, te sientes mal

El segundo indicador es cómo te sientes después de realizar determinadas actividades.

Hay distracciones que te dejan satisfecha, relajada, entretenida o incluso con la sensación de haber aprendido algo nuevo.

Y hay otras que, cuando terminan, te dejan con una sensación de culpa, frustración o vacío. Una pequeña voz interior te dice que quizás habría sido mejor dedicar ese tiempo a otra cosa.

No se trata de que todas tus actividades tengan que ser productivas ni de que debas sentirte culpable por descansar. Se trata de reconocer la diferencia entre una actividad que realmente disfrutas y otra que haces casi automáticamente, aunque después no te aporte nada.

3. Sientes que no avanzas en tu vida

Este indicador es quizás el más difícil de identificar.

Puedes estar trabajando muchas horas, cumpliendo con tus obligaciones y evitando lo que tradicionalmente consideramos distracciones. Sin embargo, tienes la sensación de estar estancada.

¿Por qué?

Porque también puedes distraerte haciendo actividades aparentemente productivas.

Quizás dedicas mucho tiempo a tareas que te resultan cómodas, que sabes hacer bien o que te mantienen ocupada, pero que no son necesariamente las más importantes para alcanzar tus objetivos.

Estar ocupada no siempre significa estar avanzando.

Cuando sientas que llevas tiempo haciendo muchas cosas, pero no consigues acercarte a lo que realmente deseas, vale la pena detenerte y revisar dónde estás poniendo tu energía.

¿Y tú?

Ahora te pregunto: ¿te reconoces en alguno de estos tres indicadores?

Si pudieras hacer un solo cambio en la manera en que utilizas tu tiempo, ya sea en tus distracciones o en tus actividades aparentemente productivas, ¿cuál sería?