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¿Por qué continuar?

¿Conoces a Dominic O’Brien?

Fue ocho veces campeón mundial de memoria. Una de sus hazañas más extraordinarias fue memorizar una secuencia de 2.808 cartas de 54 cartas, después de ver cada carta una sola vez, y posteriormente reproducir la secuencia. La hazaña quedó registrada en Guinness.

Dominic O’Brien no llegó hasta ahí simplemente porque hubiera nacido con una memoria extraordinaria.

De hecho, comenzó a desarrollar sus técnicas de memoria en 1987, después de ver a otro especialista memorizar una baraja de cartas. A partir de entonces desarrolló y entrenó técnicas de memorización, asociación e imaginación durante años.

Como Dominic, existen muchas otras personas que han logrado hazañas extraordinarias.

El punto en común que tienen muchas de estas habilidades o logros extraordinarios, dejando aparte los golpes de suerte, como ganar la lotería, es que necesitan un factor:

la perseverancia. El continuar adelante, pese al desaliento, la derrota, las críticas y la desesperanza.

La perseverancia es la capacidad de seguir avanzando incluso cuando aquello que al principio nos motivaba ya no nos produce el mismo entusiasmo.

La perseverancia es uno de los factores que puede ayudarnos a largo plazo a continuar desarrollando una habilidad o trabajando en un objetivo, en lugar de saltar constantemente de uno a otro.

Es no dejar un libro a mitad de la lectura para comenzar otro.

Es no abandonar una actividad porque ya no nos entusiasma y buscar inmediatamente otra.

Perseverar es decirte:

“Voy a continuar con esto, poco a poco, pase lo que pase.”

Pero hay algo importante.

No se trata de ser completamente fiel a la estrategia.

Se trata de ser fiel al objetivo final.

Porque quizás la estrategia que estás utilizando no funciona.

Quizás necesitas cambiar el camino.

Quizás necesitas hacer una pausa, aprender algo nuevo, buscar ayuda o encontrar una manera diferente de avanzar.

Perseverar no significa aferrarte a una estrategia que no funciona.
Significa no perder de vista aquello que realmente quieres conseguir.

Entonces, ¿en qué aspecto de tu vida quieres perseverar?

¿Qué gran objetivo quieres desarrollar?

Cuando piensas a largo plazo, ¿qué quieres conseguir?

Pregúntate qué obstáculos podrían aparecer, qué estrategias necesitarás probar y qué tendrás que hacer cuando pierdas la motivación.

Porque quizás no llegues exactamente al lugar que imaginabas.

Quizás tengas que cambiar de estrategia.

Quizás tengas que avanzar más lentamente de lo que esperabas.

Pero mientras mantengas claro el objetivo y continúes avanzando, estarás desarrollando una de las capacidades más importantes para construir la vida que quieres: la perseverancia.