Que hayas probado una o dos técnicas de gestión del tiempo, o que seas una cinta negra en esa área, si tu productividad aumenta, pero tu satisfacción no, si produces más y/o en menos tiempo, pero no logras sentirte satisfecha del trabajo producido, entonces te doy la bienvenida a los próximos dos niveles de la gestión del tiempo.
En este nivel 2 te hablaré de la importancia de ponerte primero a ti y cómo ello cambiará lo que haces durante el día.
Ponerte primero va más allá de una simple técnica de productividad.
Ponerte primero se trata de tener una concepción distinta de tus prioridades.
No es solo planificar el día de manera distinta (esto es una consecuencia natural de ponerte primero a ti misma), sino de entender que tu vida te pertenece, que tú eres la única responsable de las consecuencias de tus actos y que la única que puede decidir qué hacer – y qué no hacer – eres tú.
Cuando te pones primero a ti, te haces preguntas como:
- ¿Cómo me siento hoy?
- ¿Cuál sería el mejor uso de mi tiempo?
- ¿Qué quiero hacer hoy? ¿Qué me haría sentir extraordinariamente bien?
- ¿Cuáles son mis objetivos?
Cuando te pones primero tú:
- No te estresas si llegas tarde a una cita, sino que la próxima vez planificas mejor para no ponerte en esa situación.
- Aprendes a decir No a lo que no es importante para ti. Rechazas los proyectos que no te interesan, ni te aportan nada, incluso si viene de tu jefe.
- Comienzas a decir Sí y a buscar proactivamente aquello que quieres hacer, sin darle vuelta, sin procrastinar.
Cuando te pones primero, manejas tu tiempo en función de tus prioridades, y no entorno a las prioridades de los demás.