El nivel más básico de la gestión del tiempo es no tener idea de los desafíos y problemas relacionados con una mala administración de nuestro tiempo. Es no darle la importancia a este concepto, desperdiciar nuestros días en actividades que no suman, que no nos aportan nada y actuar como si la vida fuese eterna.
La inconsciencia es dejarse distraer constantemente. Es aceptar hacer todo lo que los demás nos piden. Es no planificar nuestros días, ni definir nuestras prioridades. La inconsciencia es actuar en modo automático, viviendo una vida que no nos gusta, y aún así, continuar.
Las personas que viven en el nivel de la inconsciencia suelen tener muchos problemas relacionados con la mala administración del tiempo: impuntualidad, baja calidad del trabajo producido, poca confianza en ellos mismos, e incluso algunos problemas de salud derivados del estrés y la ansiedad, como la depresión y el burnout y, sin embargo, no se dan cuenta del origen de estos problemas.
Quizás culpan a los demás, al trabajo, al sistema. O quizás se responsabilizan ellos mismos, sin poder identificar la causa de sus problemas, y aún menos, cómo solucionarlo. Es como tener un rompecabezas y no poder terminarlo, porque te falta una pieza.
Para resolver un problema, el primer paso es identificar que se tiene uno. El segundo, es darle un nombre. El tercero, es comenzar a probar soluciones e identificar cuál de ellas nos conviene y es eficaz.