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Nada es perenne

Esta mañana vi una flor que hace apenas tres días estaba completamente abierta. Hoy comenzaba a marchitarse. Me hizo pensar en algo que todos sabemos, pero que pocas veces recordamos: nada permanece igual.

Los videos que vemos en internet desaparecen entre miles de contenidos nuevos. Las flores se marchitan. Los árboles cambian con las estaciones. El tráfico que hoy parece interminable termina por avanzar. Incluso nosotros cambiamos, aunque muchas veces no lo notemos.

Todo está en constante transformación.

No te estoy diciendo nada nuevo. Ya lo sabes.

Sin embargo, una cosa es saberlo intelectualmente y otra muy distinta vivir como si realmente lo creyéramos.

Porque, en el fondo, una parte de nosotras se resiste a aceptar la impermanencia de la vida.

Cuando atravesamos un problema, sentimos que será eterno. Pensamos que esa situación nunca terminará.

Y cuando vivimos un momento feliz, actuamos como si fuera a durar para siempre.

Es una paradoja curiosa.

Queremos que el dolor desaparezca de inmediato, pero al mismo tiempo creemos que nunca se irá.

Y, por otro lado, vivimos como si nosotras mismas fuéramos eternas, como si siempre tuviéramos tiempo para decir “algún día”, “más adelante” o “cuando tenga tiempo”.

No creo que sea irresponsabilidad.

Creo que es una forma muy humana de mirar la vida. Una mezcla de esperanza, optimismo y, quizá también, de negación.

Pero recordar que nada es permanente cambia nuestra forma de vivir.

Nos ayuda a disfrutar mucho más aquello que hoy tenemos, precisamente porque sabemos que algún día cambiará.

Y también nos ayuda a soportar mejor los momentos difíciles, porque entendemos que ellos tampoco permanecerán para siempre.

Todo tiene un ciclo. Todo cambia. Todo se transforma.

Por eso, hoy quiero invitarte a hacer una pausa.

Abre los ojos. Respira profundamente. Mira a tu alrededor.

Disfruta aquello que hoy tienes delante.

Y, si estás atravesando un momento difícil, recuerda que también pasará.

Porque nada es perenne.

Y quizás ahí reside una de las mayores bellezas de la vida.

Lo único permanente es el cambio;
lo único realmente nuestro es la manera de vivirlo.