Skip to content

Mis pequeños rituales de cuidado personal

Hoy te quiero hablar de lo que a mí me gusta hacer para sentirme mejor y cuidar de mí misma: mis prácticas de cuidado personal.

La idea no es que repitas las prácticas que yo tengo.

Lo que quisiera es que tomes la idea y crees tus propias prácticas de cuidado personal.

1/ Mirarme al espejo y sonreír

Cada vez que me miro al espejo, busco que mi primera frase sea un elogio personal o una sonrisa a mí misma.

No siempre es fácil, especialmente a primeras horas de la mañana.

A veces no lo logro y comienzo a decirme cosas como: “Mira esas ojeras, te faltan muchas horas de dormir. Qué fea estás”.

Cuando eso ocurre, las dejo pasar rápidamente y luego las reemplazo con un elogio honesto, sincero y real.

Algo que me haga sacar una sonrisa.

2/ Las páginas blancas

Recuerdo mi primer diario hace más de diez años atrás.

Lo empecé en un momento en el que estaba sola y, sobre todo, en el que me sentía muy sola. Y desde entonces los diarios siempre me han acompañado.

Mis diarios son mis más grandes y fieles acompañantes.

Son mis confidentes, pero también son mis mayores guías.

El hecho de escribir lo que está en mi cabeza aclara bastante mis pensamientos. Los hace salir, los hace más visibles, más claros.

Despertarme en la mañana y dedicarme 30 minutos a escribir tres páginas en mi diario siempre lo considero un momento muy especial conmigo misma y uno de los mejores regalos que me hago a lo largo del día.

3/ La rutina de belleza

Yo no soy una persona que se maquilla mucho.

Pero esta práctica de dedicarme tiempo para colocarme cremas y maquillaje la aprendí de una vecina que siempre está impecable, pese a sus cuatro hijos pequeños.

Ella me contó que todas las mañanas, pasa un rato preparándose. Ése es su momento sagrado: estar con ella, mirarse en el espejo, aplicarse sus cremas y luego su maquillaje.

Y aunque yo no soy tan disciplinada en ese sentido como ella, reconozco que pasar unos 10 a 15 minutos delante de mi espejo, aplicando mis cremas corporales, mis cremas faciales y haciendo mis cuidados para el cabello, me hace sentir muy especial.

4/ Ir al gimnasio

Yo era de las que no entendía a las personas que iban al gimnasio y menos a las que iban todos los días.

Y aunque la verdad es que el entrenamiento como tal a veces sí me parece una tortura autoinfligida, la práctica deportiva (que sea el gimnasio, la piscina o simplemente, bailar) es un momento de cuidado personal, cuyos beneficios se sienten durante varias horas.

5/ Mi momento semanal especial

Este momento especial puede ser una sesión de masaje o una de sauna, irme a un museo y tener mi cita con el artista.

Es un momento en la semana en el que no tengo celular, mi rutina cambia por completo y trato de probar alguna actividad diferente que haga despertar mi creatividad, mi imaginación y mi niña interna.

Así, cada rutina tiene su objetivo propio, más allá de lo placentero que es:

  • Mirarme al espejo, cambia la forma en que me hablo.
  • Escribir, aclara mi mente.
  • La rutina de belleza, me regala atención.
  • Mover mi cuerpo, me hace recuperar energía.
  • Mi cita con el artista, despierta mi creatividad y me hace sentir viva.

Y ahora quiero preguntarte:

¿Cuáles son las prácticas de cuidado personal que tienes actualmente?

¿Y qué práctica te gustaría comenzar a desarrollar?