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Los dos hermanos

Ayer estaba en el parque. Estaba sentada cuando, de repente, vi a dos señores de entre 55 y 60 años.

Los dos estaban haciendo ejercicio, uno al lado del otro. Estaban juntos.

Al verlos, me pareció que eran hermanos. Tenían la misma talla, los mismos tipos de ojos, las facciones de la cara parecían muy similares.

Sin embargo, cuando comienzas a observarlos un poco más, te das cuenta de que no se parecen para nada físicamente.

Uno de ellos parecía sacado de una portada de Men’s Health Seniors: súper atlético, musculoso, flaco, tal cual el hombre que viene saliendo de la playa derrochando físico.

En cambio, el hombre que estaba a su lado tenía un aspecto completamente diferente. Su cuerpo mostraba mucho menos desarrollo muscular y una mayor acumulación de grasa, especialmente en la zona abdominal. Incluso su postura y la expresión de su rostro transmitían una imagen muy distinta a la de su compañero.

Yo no sé si estas dos personas sean hermanos o no. Lo que sí puedo asegurarte al 100% es que ellos dos tienen hábitos distintos.

Uno de ellos tiene el hábito de desarrollar su cuerpo y el otro tiene el hábito de no hacerlo.

No es que a uno le falte un hábito. Es que sus hábitos son distintos.

Los hábitos no consumen tiempo.

Los hábitos utilizan nuestro tiempo para construir nuestra realidad.

Uno está acostumbrado a hacer ejercicio. El otro estaba acostumbrado a no hacer cierto tipo de actividad física.

Uno probablemente está acostumbrado a comer de manera saludable y el otro probablemente está acostumbrado a comer lo que le gusta y a observar poco su alimentación.

Entonces, la pregunta no es si quieres desarrollar hábitos o no.

La pregunta es:

¿Qué tipo de hábitos quieres desarrollar y qué tipo de resultados quieres esperar en tu vida?

Porque una vez que desarrollas un hábito, un hábito no exige mucho mayor esfuerzo que el otro.

Una vez que el hábito es automático, realizarlo se hace bastante sencillo.

¿Qué tipo de hábitos quieres desarrollar tú?

¿Qué tipo de resultados quieres tener en tu vida?

Y, sobre todo:

¿Qué hábitos puedes desarrollar para mejorar las probabilidades de obtener ese resultado?

Mira tus resultados actuales.
Ahora mira tus hábitos.
Quizás encuentres entre ellos una relación mucho más estrecha de la que imaginabas.