Imagina los límites como si tuvieras un vecino que nunca riega su césped. Pero cada vez que tú enciendes tu manguera, decides regar su jardín, en lugar del tuyo.
Tu grama se está poniendo marrón y muriendo, pero tu vecino mira su césped verde y piensa: ¡Mira lo lindo que está mi jardín!
Así como los propietarios establecen límites físicos alrededor de su terreno, nosotras necesitamos establecer límites mentales, físicos, emocionales y espirituales en nuestra vida para ayudarnos a distinguir qué es nuestra responsabilidad y qué no lo es.
¿Por qué los Límites son un elemento del método Vidas?
La incapacidad de establecer límites adecuados, en el momento adecuado y con las personas adecuadas, puede ser muy destructiva.
Muchos síntomas psicológicos clínicos, como la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos alimentarios, las adicciones, los problemas de culpa, los conflictos matrimoniales y relacionales, y otros, tienen su origen en conflictos relacionados con los límites.
Los límites definen qué aceptas que entre en tu vida y qué no, qué decisiones tomas, en qué empleas tu tiempo.
Cuando desarrollas una mentalidad poderosa, fortaleces el amor propio y defines claramente tus valores clave, el poner límites, se hace mucho más fácil.
¿Qué son los límites?
Los límites nos definen.
Henry Cloud y John Townsend
Definen qué soy yo y qué no soy yo.
Un límite me muestra dónde termino yo y dónde comienza otra persona, lo que me lleva a tener un sentido de responsabilidad y pertenencia.
Además de mostrarnos de qué somos responsables, los límites nos ayudan a definir de qué no somos responsables. No somos responsables de otras personas, de sus creencias, sus decisiones, ni los resultados que obtienen en su vida.
Los límites son una manera de describir nuestras esferas de responsabilidad: aquello de lo que somos y no somos responsables.
¿Qué está dentro de mis límites?
A veces creemos que no es bueno poner límites porque debemos actuar con compasión.
Si la “compasión” te lleva a sentirte resentida y enojada, entonces estás priorizando a otras personas, por encima de ti.
Para evitar estos escenarios, recuerda que cada quien es responsable de sus propios:
- Sentimientos
- Actitudes y creencias
- Comportamientos
- Decisiones
- Valores
- Recursos y talentos
- Pensamientos
- Deseos
El error más común
A veces tenemos falsas creencias respecto a los límites, que nos impiden fijarlos de manera sistemática.
Algunas de estas creencias son:
- Si pongo límites, estoy siendo egoísta
- Si empiezo a poner límites, los demás me lastimarán
- Si pongo límites, lastimaré a otros
- Los límites significan que estoy molesta
- Los límites generan culpa
- Los límites son permanentes
Cuando te dices a ti misma que dejar de ayudar a la otra persona es cruel, pregúntate:
¿Ayudarla realmente lo ha ayudado?
Aplicación práctica
1 – Identifica una situación problemática en tu vida, como consecuencia de límites que no has definido o no has respetado.
Por ejemplo, tu vecino te pide que riegues su césped, pero tú no quieres hacerlo.
2 – Escribe cómo decides reaccionar la próxima vez que la otra persona no respete el límite.
En el ejemplo anterior, define con anticipación qué le dirás la próxima vez que te pide que riegues su césped.
Una manera de responder puede ser “Vecino, a partir de ahora le dejo regar su césped. Ya yo no lo haré”.
3 – Anticipa tu respuesta si la otra persona no acepta el límite
Si, en el caso anterior, el vecino te sigue insistiendo que le riegues el césped, o si no la riega y deje que se seque, ¿cómo actuarás?
Porque el límite no es solo definir qué harás cuando alguien no actúa como tú deseas, sino que también incluye qué harás tú cuando esa persona no respeta tu límite.
4 – Cumple el límite
Esta es la parte más importante. Y la más difícil.
No se trata simplemente de decir a la otra persona cómo quisiera yo que ella actuara. El límite se trata, sobre todo, de hacer lo que yo dije que haría, si la otra persona no respeta tu límite.
El límite implica aceptar que el otro tiene derecho a no hacer caso a tu solicitud, y tú tienes derecho a dejar de hacerte cargo.
Cuando no establecemos límites
Brené Brown
y no hacemos que la gente rinda cuentas,
nos sentimos utilizadas y maltratadas.