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La suma de las pequeñas acciones

¿Tienes objetivos, sueños, cosas que deseas lograr?

Por ejemplo, puede que quieras lograr manejar mejor tu tiempo, dejar de distraerte y de procrastinar. O puede que quieras sentirte descansada, serena y en paz. O quizás deseas algo más material o tengas una meta espiritual.

Cualquiera sea tu caso, probablemente sueles focalizarte únicamente en el objetivo final… como la mayoría de las personas.

Vemos el mundo como un cuadro en blanco y negro: o tenemos lo que deseamos, o no lo tenemos.

Y nos olvidamos de que todo suma, todo cuenta.

Quizás quisieras que tu semana tenga un día más para poder trabajar con tranquilidad, en ese objetivo, pero como no tienes esas 24 horas extras, desaprovechas los minutos que tienes a lo largo del día en chismes, quejas, redes sociales, porque crees que un cambio de actitud no servirá de nada.

Quizás quisieras no dejar para más tarde las cosas complicadas, pero importantes que debes hacer. Y como no siempre dejas de procrastinar, entonces continúas el mal hábito, en lugar de intentar cambiar con pequeñas acciones.

Ahora, te invito a que imagines un jardín lleno de tus flores preferidas, un jardín enorme, multi color, uno que te llena el corazón de felicidad y la cara con una gran sonrisa.

Imagínate si el jardinero que trabajó ahí se hubiese desanimado porque antes de empezar a trabajar, no hubiese ni una sola flor plantada. O que al cabo de una semana, viendo que ninguna flor crecía, se desmotivara, y dejara de regarlas.

¡Menos mal que no lo hizo! ¿verdad?

Ahora, a ti te toca regar tu propio jardín interior con paciencia, disciplina, perseverancia y mucho amor… Amor por lo que haces y amor por ti misma.

No desestimes cada acción. No minimices cada logro. No desaproveches ningún minuto. Cada acción cuenta.