Cuando tratas de apagar muchos fuegos
Hay tres incendios en tres apartamentos distintos, pero un solo bombero.
¿Qué crees que debería hacer este bombero?
¿Intentar apagar los tres fuegos al mismo tiempo? ¿Ir un momento a un apartamento, luego al segundo, después al tercero, tratando de avanzar un poco en cada uno?
¿O concentrarse en uno de ellos, controlarlo completamente y luego pasar al siguiente?
La estrategia más eficaz en este caso sería la segunda opción: focalizarse en un incendio a la vez.
No porque los otros incendios no sean importantes, sino porque al dividir su atención, su energía y sus recursos, aumenta el riesgo de que ninguno de los tres fuegos pueda ser realmente controlado.
Y esta metáfora también puede aplicarse a tu vida.
El error más común
Muchas veces intentamos apagar varios incendios al mismo tiempo.
Buscamos alcanzar objetivos ambiciosos —y a veces incluso contradictorios— utilizando recursos limitados: nuestro tiempo, nuestra energía y nuestra capacidad de concentración.
Quizás piensas que eres una persona con muchas pasiones y que es positivo avanzar en varias cosas al mismo tiempo.
Las personas ambiciosas suelen tener precisamente este desafío: no les faltan ideas, sueños ni energía.
El reto está en aceptar que decirle sí a una cosa implica temporalmente decirle no a otras.
De lo contrario, al igual que el bombero, estás reduciendo las probabilidades de lograr resultados extraordinarios en cualquiera de esas áreas.
Adicionalmente, probablemente terminarás más cansada, más frustrada y con una sensación constante de estar avanzando mucho, pero sin llegar realmente a ningún lugar.
Sé que no siempre es fácil elegir un solo foco.
Especialmente cuando tenemos muchos sueños, cuando estamos motivadas, cuando sentimos entusiasmo por diferentes proyectos y queremos avanzar rápidamente.
Queremos que todo ocurra al mismo tiempo.
Pero la estrategia más eficaz no siempre es hacer más cosas.
A veces es elegir mejor dónde colocar nuestra energía.
Aplicación práctica
Si recuerdas los ejercicios anteriores, primero trabajamos la claridad: definir qué quieres construir en cada área de tu vida.
Después hablamos de ambición: permitirte soñar más grande y no limitar tus deseos.
Ahora es momento de volver a esa hoja.
Observa todas esas áreas de tu vida y pregúntate:
¿Cuál es la que más necesita mi atención en este momento?
No necesariamente tiene que ser la más importante para siempre.
Puede ser aquella que está menos desarrollada.
O aquella donde existe una mayor diferencia entre dónde estás y dónde quieres estar.
O, simplemente, aquella que, por alguna razón, sientes que necesita crecer ahora.
No lo pienses demasiado.
Escoge una.
Toma un color, un resaltador y marca esa área. Una que te llene de entusiasmo avanzar.
Hazte una promesa: durante las próximas semanas o meses, ésta será tu principal foco.
Eso no significa abandonar las otras áreas de tu vida.
Significa utilizar una estrategia inteligente para avanzar más rápido.
Porque cuando concentras tu energía en una dirección, puedes crear resultados mucho mayores.
Focalizarte en un área a la vez puede parecer más lento al principio.
Pero paradójicamente, es una de las formas más rápidas de construir una vida extraordinaria.
El éxito no siempre pertenece a quienes hacen más cosas.
Muchas veces pertenece a quienes saben elegir dónde poner toda su energía.