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Agenda tus problemas

¿Cuáles son tus problemas actualmente?

Anótalos, escribiendo una línea para cada uno de ellos.

Luego, incluye tiempo en tu agenda (de esta semana o más tarde) para trabajar en él.

Listo. Ya sabes cómo hacer para solucionar tus problemas.

Yo sé que este método parece muy simplista, que hay problemas que nos parecen muy grandes en nuestra vida, que creemos que son irresolubles.

La mayoría de las veces la complejidad de un problema aumenta de manera proporcional al tiempo en el que ellos se quedan en nuestras mentes. En lugar de enfocarnos en las soluciones, seguimos enfrascadas en el problema, en las personas relacionadas con ese problema y en nuestros juicios sobre ellos.

Agendar tiempo para tu problema puede significar tres cosas:

1 – Analizar el problema, entender sus raíces, trabajar en cómo te sientes respecto a él. Eso lo puedes hacer mediante la escritura libre o la ayuda de un experto, como un coach o psicólogo.

2 – Buscar soluciones concretas a ese problema, es decir, hacer un brainstorming sobre las diferentes alternativas que te ayudarán a solucionarlo.

3 – Trabajar activamente para solucionarlo.

Te doy un caso concreto: yo tenía que trabajar en un gran proyecto, pero creía que no tenía el tiempo para hacerlo, puesto que estaba trabajando en otros que consumían la mayor parte de mis días.

Sin embargo, al tomar tiempo para analizar el problema (paso 1), me di cuenta de que simplemente tenía que agendar tiempo la próxima semana para identificar las diferentes etapas del proyecto y cuánto tiempo creía que me podría llevar cada una de ellas, es decir, trabajar en el paso 2.

No tuve que esperar a solucionar el problema, es decir, a terminar el proyecto, para sentirme más relajada. Simplemente agendar cada etapa, darme un momento suficiente para trabajar en él, me alivió muchísimo y me ayudó a verlo desde otra perspectiva.

Agenda tus problemas. Date el tiempo para analizarlo, buscarle soluciones y trabajar en ellas.