Ser madre de dos hijos y tener una hora y media de trayecto para ir a trabajar son elementos suficientes para hacer de mi mañana un poco caótica.
Pero decidí no asociar las primeras horas del día con estrés, caos, ansiedad o angustia.
Por eso he empezado a analizar con detalle cómo utilizo mi tiempo por las mañanas y qué puedo hacer para que este momento del día sea más agradable.
Estas son algunas de las mejoras que he incorporado. No para que las copies (aunque si quieres, tienes luz verde), sino para que te inspiren a comenzar a analizar tus propias rutinas y a mejorarlas.
1. Prepara tu ropa una vez por semana
Yo lo llamo mi clothing plan.
Una vez por semana, idealmente durante el fin de semana, reviso cómo será el clima de la semana siguiente y organizo mi vestuario para cada día.
A veces me inspiro en Pinterest para crear diferentes combinaciones.
Normalmente preparo también uno o dos outfits adicionales, por si cambia el tiempo o mis gustos cambian a última hora.
Tener la ropa preparada, planchada y saber que lo que hay en cada percha (o gancho) es exactamente lo que voy a ponerme me ahorra muchísimo tiempo cada mañana.
Y tiene otro beneficio que me encanta: mejora mi vestuario.
Evita que termine poniéndome siempre lo mismo y hace que vestirme sea más creativo, divertido y, para mí, incluso más elegante.
2. Prepara todo lo que puedas la noche anterior
Antes de acostarme, dedico unos 15 minutos a preparar todo lo que puedo para el día siguiente.
Entre las actividades de estos 15 minutos incluyo:
- Comprobar la ropa de mañana, incluyendo la del gimnasio.
- Dejar el maquillaje preparado.
- Identificar qué voy a preparar para el desayuno.
- Preparar mi cartera (especialmente, las llaves), el bolso del ordenador y todo lo que voy a necesitar durante la mañana.
Puede parecer una tontería, pero dejar las cosas preparadas evita que las esté buscando como loca en el último minuto.
Y esto ha disminuido muchísimo mi estrés por las mañanas.
3. Analiza tus mañanas
Este consejo es probablemente el más personal.
Como suelo ir al gimnasio por la mañana, tengo un margen de tiempo bastante corto entre mi regreso, el momento en que mis hijos se despiertan y la hora a la que tengo que salir para ir a trabajar.
Por eso he tenido que reducir al máximo las cosas que hago entre el gimnasio y el momento de salir.
Los últimos detalles los preparo antes de irme al gimnasio.
Por ejemplo, preparo el desayuno y dejo sobre la mesa todo lo que no necesita cocción: platos, vasos con agua y los alimentos que vamos a necesitar.
Quizás tu rutina sea completamente diferente.
Quizás no vayas al gimnasio por la mañana.
Quizás tengas más tiempo.
Lo importante es que analices tus mañanas y descubras cuáles son los elementos que te bloquean, te hacen perder tiempo o aumentan tu estrés.
4. No pretendas hacerlo todo sola
Si no estás criando a tus hijos sola, comparte las tareas todo lo que puedas con tu pareja o con las personas que viven contigo.
No tienes que ocuparte tú sola de todo lo relacionado con la casa y los niños.
En mi caso, yo preparo el desayuno de mis hijos, pero mi esposo se encarga de vestirlos, cepillarles los dientes y llevarlos al colegio.
Compartir y delegar también son habilidades de productividad.
No se trata de hacerlo todo tú.
Se trata de conseguir que las cosas importantes ocurran de una manera que funcione para todos.
5. Pon música
Este último consejo es muy personal, pero a mí me encanta.
Cuando pongo música por la mañana, mi ánimo cambia.
Y muchas veces también cambia el de mi familia.
Mis hijos empiezan a cantar o a bailar y, de repente, las mismas tareas de siempre se sienten diferentes.
Para mí, todo pasa un poco mejor cuando tengo música de fondo y puedo disfrutar de ella mientras hago mis cosas.
Porque mejorar tus mañanas no significa necesariamente conseguir hacer más cosas.
A veces significa hacer las mismas cosas de una manera que te haga sentir mejor. Y tú, ¿qué haces para conseguir que tus mañanas sean más agradables y menos estresantes?