Las últimas dos semanas, o siendo honesta, durante mucho más tiempo, no me he sentido en modo productivo.
El modo productivo, para mí, es esa sensación que tienes cuando desde la mañana hasta la noche quieres hacerlo todo.
Quieres planificar tu día, cumplir con lo que planificaste y hacer incluso mucho más que eso.
En ese modo quieres comerte el mundo.
Es ese modo en el que, precisamente, no he estado las últimas semanas.
¿Qué ocurre cuando simplemente tu cuerpo dice: no más?
Cuando lo que quieres es descansar, dormir o simplemente hacer cualquier cosa menos trabajar.
Primero: acepta
Lo primero es aceptar que no siempre vamos a estar en el tope de la productividad.
Las razones son diversas (y varias, al mismo tiempo) pero simplemente hay momentos en los que efectivamente queremos ser productivas y hay momentos en los que lo mejor es no serlo.
Hay momentos en los que simplemente lo mejor es no buscar ser productiva.
Y aceptar esta situación es el primer paso para lidiar efectivamente con ella.
Segundo: hacer lo mínimo necesario
Una vez que aceptas que no siempre, o que en este momento, no quieres ser más productiva, el segundo paso es hacer lo mínimo necesario.
Escuchaste bien.
Porque no te voy a dar una técnica para ser más productiva.
Si quieres eso, en mi blog tienes decenas de ellas.
Pero cuando estás en esos momentos en los que no te provoca aplicar ninguna de ellas, lo que te recomiendo es: no lo hagas.
Haz lo mínimo necesario.
Acepta la situación.
Y aprovecha al máximo, de la mejor manera posible, este momento.
Puede ser reflexionando.
Puede ser retomando energías.
Puede ser planificando para el futuro.
O quizás no haciendo absolutamente nada de eso.
No te digo que dejes de trabajar, porque no siempre es posible.
Pero en esos momentos no aceptes proyectos nuevos y no prometas cosas que no tengas las ganas o la imperiosa necesidad de cumplir.
No se trata de abandonar la productividad.
Se trata de adaptar tu definición de productividad al momento que estás viviendo.
En un día de máxima energía, productividad puede significar avanzar muchísimo.
En un día de poca energía, productividad puede significar cumplir con lo esencial, no añadir nuevas obligaciones y permitirte recuperar energía.
Acepta que en la productividad hay altas y bajas.
Y que hacer lo mínimo necesario también puede ser una gran técnica de productividad.