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Aprende de tus éxitos

Ayer participé en un debate sobre una pregunta muy interesante: ¿aprendemos más de nuestros fracasos o de nuestros éxitos?

Mientras preparaba mis argumentos, me di cuenta de algo que nunca había pensado con claridad.

Es cierto que constantemente escuchamos que debemos aprender de nuestros fracasos. Que después de no conseguir un resultado conviene detenerse, analizar qué ocurrió y preguntarnos qué podríamos hacer mejor la próxima vez.

Estoy completamente de acuerdo.

Cuando fracasamos, normalmente existe algo que todavía no sabemos.

Y es precisamente eso que aún no sabemos lo que explica el resultado que obtuvimos y que, si no lo descubrimos, probablemente volverá a hacernos fracasar en el futuro.

Pero, mientras preparaba el debate, me di cuenta de que nuestros éxitos también son grandes maestros.

Solo que nos enseñan cosas diferentes.

Cuando alcanzamos un objetivo aprendemos que sí somos capaces.

Aprendemos que nuestros esfuerzos tienen sentido.

Aprendemos que ciertas formas de pensar y de actuar funcionan.

Aprendemos a confiar un poco más en nosotros mismos.

Y, sobre todo, reforzamos la creencia de que podremos volver a conseguirlo.

Ese aprendizaje es tremendamente valioso.

Porque aquello que celebramos tiende a repetirse.

Mientras que aquello que ignoramos termina perdiendo fuerza.

Quizás por eso muchas personas aprenden de sus fracasos, pero nunca terminan de construir confianza.

Analizan una y otra vez lo que hicieron mal, pero rara vez se detienen a comprender qué hicieron bien.

De los fracasos aprendemos qué corregir.
De los éxitos aprendemos qué repetir.

Cada éxito contiene una receta.

Tal vez no sea una receta perfecta.

Pero sí deja pistas sobre los pensamientos, las decisiones y las acciones que te acercan a la persona que quieres ser.

Por eso, la próxima vez que consigas un objetivo, por pequeño que sea, no pases inmediatamente al siguiente.

Detente unos minutos.

  • Felicítate de todo corazón.
  • Pregúntate: ¿Qué hice bien para conseguir este resultado? ¿Qué comportamiento quiero volver a repetir? ¿Qué aprendí sobre mí?

Porque no solo crecemos cuando corregimos nuestros errores.

También crecemos cuando aprendemos a reconocer y fortalecer nuestros aciertos.

Celebrar tus éxitos no es falta de humildad.

Es una manera de enseñarle a tu mente el camino que quieres volver a recorrer.

Los fracasos corrigen tu estrategia.
Los éxitos construyen tu identidad.
Aprende de tus éxitos para fortalecer la persona en la que te estás convirtiendo.