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Vigila constantemente tus pensamientos

¿Quieres algo con todas tus fuerzas, pero ya no sabes qué más intentar, qué más hacer para lograr ese objetivo?

Entonces, intenta esto:

Deja de focalizarte tanto en qué hacer y comienza a prestar mayor atención a qué estás pensando respecto a ese objetivo.

Para eso, en el artículo anterior, Haz esto antes de escoger tus pensamientos, te doy una guía para que aprendas a identificar esos pensamientos que te ayudarán a definir las acciones correctas para lograr lo que quieres.

Ese cambio de mentalidad suele aumentar motivación… en el corto plazo.

Si solo te quedas aquí, es probable que en algún momento vuelvas a tus hábitos de pensamientos anteriores.

Por eso, el consejo que te voy a dar a continuación vale oro:

Vigila tus pensamientos. Todos los días. Varias veces al día. Tanto como puedas, y antes de realizar cualquier cosa.

Pregúntate qué estás pensando, antes de comenzar a hacer cualquier cosa.

Verifica las emociones que ese pensamiento te produce.

No basta con cambiar tus pensamientos en un momento preciso… y luego volver a pensar como antes.

Debes vigilar tus pensamientos tanto como puedas.  Debes redireccionarlos constantemente hacia pensamientos nuevos que eleven tu espíritu.

Esta es una práctica difícil, porque es constante, porque puede representar un cambio radical en tu manera de sentirte, de identificarte, de ser.

Pero es un ejercicio que vale la pena hacer. 1000%.