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Haz lo correcto. Hazlo bien (la verdadera productividad)

Terminas el día agotada. Tachaste veinte tareas de tu lista. Te dices que fuiste productiva. Sin embargo, al llegar a casa tienes una sensación extraña: trabajaste muchísimo, pero llegas extenuada y con la extraña sensación de que tanto esfuerzo no sirvió realmente de mucho.

La verdadera productividad

Hoy en día, la productividad tiene muy mala fama.

Para muchas personas, hablar de productividad es hablar de hacer más, trabajar más horas, asumir más responsabilidades y vivir con más estrés.

Y, en parte, es comprensible.

Nuestra sociedad suele asociar la productividad con una carrera interminable de tareas, obligaciones y listas que nunca terminan.

Sin embargo, para mí la productividad significa algo completamente distinto.

La productividad consiste en hacer lo correcto y hacerlo bien.

Hacer lo correcto

Esta definición tiene dos elementos fundamentales.

El primero es hacer lo correcto.

Y, curiosamente, es el que más solemos pasar por alto.

¿Cuántas veces en el trabajo realizamos una tarea simplemente porque “siempre se ha hecho así”?

¿Cuántas veces ejecutamos una actividad porque alguien nos la pidió, sin detenernos a preguntarnos si realmente sigue teniendo sentido?

Muchas organizaciones funcionan por inercia. Repiten procesos que nadie cuestiona. Repiten reuniones que ya no aportan valor. Repiten informes que nadie lee.

La verdadera productividad comienza cuando dejamos de actuar en piloto automático.

Cuando nos preguntamos:

  • ¿Por qué hago esto?
  • ¿Para qué sirve?
  • ¿Cuál es el objetivo final?
  • ¿Es importante hacerlo?
  • ¿Existe una mejor manera de conseguir ese resultado?

Solo después de responder esas preguntas podemos decidir qué merece realmente nuestro tiempo.

La productividad no consiste únicamente en añadir actividades.

Muchas veces consiste en eliminar: eliminar tareas innecesarias, procesos obsoletos, reuniones que no generan resultados.

Eliminar todo aquello que ocupa espacio sin acercarte a tus objetivos.

Pero la productividad no termina ahí.

Hacerlo bien

El segundo elemento de la verdadera productividad consiste en hacer bien aquello que realmente merece la pena hacer.

Muchas de las herramientas que comparto en este blog están precisamente orientadas a esa segunda parte.

  • Cómo concentrarte mejor.
  • Cómo reducir las distracciones.
  • Cómo organizar tu tiempo.
  • Cómo planificar.

Hacer las cosas bien no significa únicamente cometer menos errores. También significa buscar constantemente nuevas formas de mejorar.

Esto lo logras siendo más creativa, aprendiendo nuevas habilidades, desarrollando mayor experiencia.

Es cierto que, como consecuencia, muchas veces terminarás haciendo más. Pero ése no es el objetivo. Será simplemente el resultado natural de trabajar mejor.

Ser más productiva
no necesariamente es producir más

Por eso, cuando escuches la palabra productividad, intenta olvidarte durante un momento de la idea de producir más.

Pregúntate primero si estás dedicando tu tiempo a aquello que realmente importa.

Y después pregúntate cómo puedes hacerlo cada vez mejor.

Porque la verdadera productividad no consiste en llenar tu agenda.

Consiste en construir una vida donde cada hora esté al servicio de aquello que realmente vale la pena.

No midas tu productividad por la cantidad de tareas que completas.
Mídela por el valor que esas tareas aportan a la vida que quieres construir.