Por mucha fuerza de voluntad que tengas, por muy buenos valores o intenciones con las que te despiertes cada día, vas a ser el producto de tu entorno. Es bien conocido que somos el promedio de las cinco personas con las que pasamos más tiempo, y esto incluso se ha estudiado a nivel neurológico.
Si consumes videos que muestran violencia o imágenes negativas, vas a pensar principalmente en ese tipo de información. Si consumes libros sobre un tema científico o sobre algo que te interesa en particular, pasarás gran parte de tu tiempo pensando en ello. Incluso, puedes llegar a soñar con información relacionada con lo que consumiste durante el día.
De la misma manera, si la mayoría de tus amigos se la pasan quejándose y criticando a otras personas, no solo vas a criticar, juzgar y hablar mal durante el tiempo que estés con ellos. Eso hará que te quedes con energía negativa. Y eso es lo que reflejarás en el resto de tus acciones durante el día: crearás un ambiente de críticas y juicios.
En cambio, si los principales contenidos que consumes son positivos, si ves videos que te aportan valor, si lees sobre temas que te interesan o de desarrollo personal, y si las personas con las que pasas más tiempo también están enfocadas en crecer, eso se verá reflejado en tu vida.
Tus pensamientos estarán alineados con tu energía, tus acciones serán el resultado de esos pensamientos y terminarás creando resultados completamente distintos en tu vida.
¿Qué tipo de resultados y qué tipo de vida quieres crear?
En función de tu respuesta, pregúntate: ¿Qué tipo de amistades, lecturas, videos e información necesitas consumir y que estén alineados con los resultados que quieres lograr en tu vida?