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La productividad del siglo 21

Si quieres ser productiva para producir más, te quedaste en el pasado.

El término “productividad” nació en el siglo XVIII con el nacimiento de la economía moderna y con economistas como Adam Smith que desarrollaron estas teorías. Sin embargo, esta palabra como tal se consolida en el siglo XIX, especialmente con la industrialización.

Desde entonces, la palabra productividad se ha asociado con métricas como horas de trabajo y número de unidades producidas.

Sin embargo, la economía ha cambiado desde entonces. La economía del siglo XXI, conocida como la economía del conocimiento, es también la economía del bienestar.

Por ello, hoy en día, lo que más valoramos no es tanto el número de horas que se trabaja o el dinero que se gana, sino el nivel de energía, el nivel de disfrute de tu trabajo y la calidad y creatividad del mismo.

Hoy en día, no se trata tanto del cuánto, sino del por qué y del cómo.

Si aún sigues pensando que tu productividad se mide únicamente en función del número de horas trabajadas a la semana o del sueldo que percibes, te invito a reformular esta idea.

Para eso, te propongo tres pasos:

Primero, define cuál es tu métrica de productividad. Puede ser el nivel de energía a lo largo del día, el nivel de felicidad general en tu vida o el nivel de placer al final de una jornada de trabajo. Poco importa cuál sea: define qué es para ti importante.

Segundo, mide esa métrica. Si tomas las últimas 24 horas, ¿qué puntuación te darías respecto a esta métrica que definiste?

Tercero, realiza un gesto el día de hoy para aumentar, aunque sea en un punto, esa métrica que definiste.

Recuerda: la vida ha evolucionado. Hoy en día, lo más importante no es cuánto produces, sino cómo lo produces.