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Escucha las señales

Te voy a contar algo muy personal.

Hace unos meses atravesé un periodo difícil.

Mi cuerpo empezó a dar señales extrañas: síntomas nuevos, en distintas partes, aparentemente sin conexión.

No entendía qué estaba pasando.

Pero siempre he creído algo:

Las dificultades no llegan por casualidad. Llegan para enseñarnos algo.

Y este período, aunque duro, fue también un renacimiento.

Una de las lecciones más importantes que aprendí fue esta: Hay que escuchar las señales. Especialmente las del cuerpo.

El cuerpo nos habla constantemente.

Y cuando ignoramos lo que sentimos a nivel emocional o mental, el cuerpo aparece como última llamada de atención.

Eso fue exactamente lo que me ocurrió.

Las señales no solo son físicas

Antes la aparición de los síntomas físicos, ya había señales. Más sutiles. Más fáciles de ignorar: menos motivación al despertar, dejé de publicar este blog durante tres meses, abandoné mis webinars, me sentía más crítica, más negativa.

Sabía que algo pasaba. Pero no hice nada. Simplemente dejé que las señales se acumularan.

Pero ignorar las señales tiene un precio. Primero aparecen como incomodidad, luego como desmotivación. Y si sigues sin escuchar… el cuerpo habla más fuerte.

Hoy hago algo distinto.

Cuando noto un cambio —en mi energía, en mi motivación, en mi actitud— me detengo.

Respiro.

Y me hago una pregunta: ¿Qué está pasando realmente?

No busco una respuesta inmediata. Solo escucho.

Un ejercicio para ti

Hay un ejercicio muy sencillo que puedes probar:

Siéntate unos minutos en silencio y pregúntate: ¿Qué necesito saber hoy?

A veces la respuesta llega. A veces no. Y está bien.

Porque si sigues escuchando, llegará.

Empieza ahora. Haz una pausa. Deja lo que estás haciendo.

Y pregúntate: ¿Qué señales estoy ignorando?

Pueden ser físicas, emocionales, o en tu forma de gestionar tu tiempo

Escuchar es el primer paso. Cambiar viene después.

Si ignoras las señales pequeñas, tu cuerpo se encargará de darte señales más fuertes.