¿Crees que la vida es injusta?
¿Que, a pesar de todo lo que haces, las cosas no te salen como quieres?
Si es así… hay algo que necesitas escuchar: no es la vida la que es injusta contigo; eres tú quien no está entendiendo las reglas del juego.
La regla que nadie te dice
En la vida no cuentan los esfuerzos. Cuentan los resultados.
Te levantas temprano. Trabajas más que otros. Te esfuerzas constantemente. Y aun así no tienes la energía que quieres, no te ascienden, no consigues ese trabajo.
Entonces, ¿qué haces?
Te quejas. Te frustras. Buscas explicaciones externas y comienzas a decirte que la vida es injusta, que no te valoran, que algo está mal.
Y cuando no obtienes resultados, bajas tus estándares, cambias el objetivo, te conformas, y piensas que esa es la solución. Pero no lo es.
El problema no es el resultado que anhelas, sino el tipo de esfuerzo que estás haciendo
La verdadera ecuación
No es: más esfuerzo = mejores resultados
Es: esfuerzos correctos = resultados correctos
Si no estás obteniendo lo que quieres es porque no estás haciendo lo necesario, no lo estás haciendo lo suficiente o no lo estás haciendo de la manera correcta.
Cambia el enfoque
En lugar de cambiar el resultado, cambia tus acciones. Y para cambiar tus acciones, primero necesitas cambiar tu mentalidad.
Deja de actuar desde la queja, el resentimiento y la frustración.
Y empieza a actuar desde la curiosidad, la creatividad y la confianza
Ejercicio práctico
Elige un resultado que no estás obteniendo y que quieres obtener en tu vida.
Ahora responde: ¿Qué acciones estás haciendo para lograrlo? ¿Son suficientes? ¿Son las correctas?
Ahora ve más profundo: ¿Cómo te sientes cuando piensas en ese resultado? ¿Qué frase te dices sobre él?
¿Qué emoción quieres sentir al pensar en ese resultado?
¿Qué pensamiento necesitas para sentirla?
No es cuánto haces. Es si eso que haces te acerca o no a los resultados que quieres.