Cuando estaba en la escuela primaria, preparaba mi uniforme la noche anterior. Al lado de mi cama, tenía una mesita de noche, y ahí colocaba cada una de las prendas que utilizaría el día siguiente. Creo que, inconscientemente, hacía todo lo que podía para dormir el mayor tiempo posible en las mañanas.
Hoy en día hago lo mismo: la noche, antes de dormir a mis hijos y de irme a dormir, preparo todo lo necesario para que mis mañanas estén libres de estrés.
Esto incluye mi ropa del gimnasio, la ropa del trabajo, el desayuno y mis accesorios.
Cuando cuento esta técnica a mis amigos y clientes, la mayoría no entienden. Pero si se dieran cuenta de lo mucho que estos simples gestos facilitan mis mañanas, no volverían a dudar de la eficacidad de la técnica.
Si tú también tienes dudas, pruébalo durante una semana.
Toma 10 minutos la noche anterior para organizar el día siguiente. Luego cuéntame qué tal te fue.