Skip to content

Practica ser lo que quieres obtener

¿Quieres cambiar algo de tu personalidad, pero no logras hacerlo?

¿Estás frustrada o indecisa porque no sabes cómo avanzar?

¿Quieres ser más asertiva? ¿Más puntual? ¿Quieres dejar de procrastinar?

Poco importa la característica que quieras cambiar.

Sabes exactamente qué es lo que quieres… pero no logras hacerlo.

¿Te cuesta decir no cuando te piden un favor que no quieres hacer?
¿Te cuesta priorizarte a ti misma antes que a los demás?

Poco importa.

Esta técnica te va a ayudar.

Seguramente ya has escuchado las dos grandes reglas de oro del desarrollo personal:

La primera: cambiar una sola cosa a la vez.
La segunda: empezar con un paso pequeño.

Imaginemos que quieres dejar de procrastinar.

Sabes que tienes que hacerlo y decides que este será tu único objetivo actualmente.

Empiezas con algo pequeño.
Planificas hacer una pequeña tarea en la mañana.

Pero cuando llega el momento… terminas haciendo otra cosa: lo que te provoca, lo más fácil, lo más cómodo, pero no con lo que te habías comprometido.

Y vuelves a decepcionarte.

Entonces, ¿qué hacer en este caso?

A esas dos reglas de oro yo quiero agregarles una tercera.

Y aquí está la técnica:

Practica mentalmente ser la persona que quieres convertirte ANTES de intentar actuar como ella.

En el caso de la procrastinación, cada vez que puedas —muchas veces al día— visualízate haciendo aquello que has estado procrastinando.

No importa tanto cuál sea la tarea.

Lo importante es que la visualización sea extremadamente detallada.

Imagínate sentándote frente a tu escritorio, prendiendo la computadora, sintiendo las ganas de distraerte, sintiendo el impulso de hacer otra cosa. Y justo en ese momento, visualízate diciéndote: “No. Voy a hacer lo que dije que haría.”

Quédate ahí mentalmente. Siente esa decisión. Siente la disciplina. La determinación. La calma, o la emoción que tú asocias con una persona que cumple lo que dice.

Repite esta visualización tantas veces como puedas antes de intentar cambiar realmente tu comportamiento.

Practica mentalmente esa nueva identidad, hasta que comience a sentirse familiar. Y luego sí… ponla en práctica.

Porque muchas veces no fallamos por incapacidad; fallamos porque nunca hemos practicado mentalmente ser esa nueva persona.

Nunca empieces a intentar convertirte en alguien distinto sin antes visualizarte siendo el tipo de persona que lo hace.