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Los pequeños cambios

Pequeños cambios, realizados todos los días, de manera constante, tienen mayor impacto que grandes transformaciones puntuales.

Si no me crees, piensa en una persona que visita un coach de imagen personal para transformar su apariencia: nuevo corte de cabello, nueva manera de vestirse, nuevo tipo de maquillaje. Al salir de esta visita parece que sí ha cambiado radicalmente su apariencia. Sin embargo, a las pocas semanas es muy probable que la persona se parezca más a quien era antes de este cambio, que a la persona que salía de la peluquería.

Porque los cambios importantes, si no están sustentados por buenos hábitos, no durarán mucho tiempo.

Los cambios grandes sí son importantes, sí pueden funcionar, siempre y cuando también instales los mecanismos necesarios para mantenerlos en el tiempo.

Y es ahí donde entra en juego los cambios pequeños, esos esfuerzos diarios, no necesariamente grandes, que al repetirlos día a día te transforman en una nueva persona.

Si seguimos con la metáfora del relooking, estos cambios pequeños consistirían en programarte un tiempo en la mañana para prepararte con calma, para escoger tu ropa, para arreglarte como una triunfadora para el día que va a comenzar. También incluiría citas regulares a la peluquería para mantener tu corte de cabello, tiempo para planchar tu ropa, acomodar aquella que lo necesite o delegarles estas tareas a otras personas.

Lo mismo ocurre en otras áreas de tu vida, incluyendo la productividad. Tener días súper productivos son estimulantes y te aconsejo hacerlos, pero si no están sustentados por buenos hábitos – que lograrás gracias a los cambios pequeños – entonces poco tiempo durarán.