Si no le prestas atención a tus pensamientos, creyendo que son verdades absolutas, terminarás obedeciéndolos y siendo esclava de ellos.
Existen pensamientos que nos repetimos -y nos repiten- tanto, que terminamos creyendo que son ciertos, nunca los ponemos en duda, y como por arte de magia, los materializamos.
A continuación, te presento los que más escucho decir a mis clientes, y que suelen ser los más contraproducentes para la gestión del tiempo:
No tengo tiempo
Cámbialo por El tiempo es abundante.
El tiempo no me alcanza
Cámbialo por El tiempo que tengo es suficiente.
No puedo hacerlo todo
Cámbialo por ¿Qué quiero realmente hacer?
Debo hacerlo todo
Cámbialo por ¿Qué es importante para mí en este momento?
Mi vida es un corre corre
Cámbialo por Solo yo tengo el poder de decidir cómo vivir mi vida.
Quisiera que el día tuviera 48 horas
Cámbialo por 24 horas, en realidad, es mucho tiempo.
Mi vida es un caos
Cámbialo por Pongo en orden mi vida.
Planificar es una pérdida de tiempo
Cámbialo por Planificar me ayuda a definir prioridades y a ganar tiempo.
Analiza lo que piensas sobre el tiempo y tu manera de utilizarlo. ¿Cómo se sienten cada uno de esos pensamientos?
Si quieres ir más allá, te propongo otros artículos que he escrito sobre el tema:
30 pensamientos nocivos para tu gestión del tiempo