Una imagen vale más que mil palabras, ¿cierto?
La imagen de este artículo viene de mi aplicación y muestra las horas semanales que paso con el celular. Como puedes ver, luego de una semana de haber eliminado y desinstalado las aplicaciones que más me distraen, he pasado menos tiempo utilizando mi teléfono.
Y las mismas estadísticas se repiten si comparo el número de veces que he desbloqueado el celular o el número de veces que he lanzado aplicaciones.
Pero más allá de estas cifras -que solo son una demostración del efecto inmediato de esta técnica – lo importante es cómo yo me he sentido esta semana.
La respuesta es rápida: más serena, más presente, más liviana.
A continuación, comparto algunas de mis reflexiones de estos últimos días:
- Mi teléfono es aburrido sin todas esas aplicaciones. Pero no es el deber de mi teléfono el ser divertido, sino de mi vida, de ser extraordinaria.
- El cambio ha sido mucho más fácil de lo que me imaginaba. Contar con la fuerza de voluntad 24 horas al día para no mirar el celular es mucho más difícil que eliminar las distracciones del celular.
- Es importante comunicar la decisión a los demás, especialmente si esa decisión impacta la manera en la que ellos se comunican contigo (en mi caso, le dije a mi familia y amigos más cercanos que no tendría WhatsApp por unos días), pero nunca esperes que ellos entiendan todas las decisiones que tú tomas, ni trates de justificarlas. Explica simplemente que no quieres distraerte, pero que prefieres seguir comunicando con ellos de una manera más profunda. Da explicaciones solo si ellos te hacen preguntas, de manera genuina.
- Aunque tengas mil mensajes y correos, pocos de ellos realmente son importantes. La vida ocurre fuera de tus aplicaciones.
- No se trata de eliminar las distracciones, ni el entretenimiento. Se trata de darle a cada cosa (a la diversión y al trabajo) el espacio que cada uno merece.
Amo mi teléfono aburrido, sin distracciones. Es de las mejores cosas que he hecho en los últimos meses. ¿Continuaré la experiencia? ¡Por supuesto! Y tú, ¿te animas a intentarlo, aunque sea unos días?