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Diario de un teléfono sin aplicaciones – Día N°1

Luego de leer el libro Make Time de Jake Knapp y John Zeratsky, dos antiguos empleados de Gmail y YouTube, reconvertidos a la cruzada anti-distracciones, decidí hacer un experimento: aplicar la técnica N° 17 del libro, que consiste en tener un teléfono libre de distracciones.

Personalmente, yo pensaba haber probado en el pasado esta técnica, al eliminar Instagram de mi teléfono, pero ellos van mucho más allá. Esta técnica consiste en eliminar TODAS las distracciones del celular, es decir, en dejar únicamente las aplicaciones que sean útiles y en las que no te sientas culpables luego de haber pasado unos minutos (u horas) al día en ellos.

¿Sabes lo que me solía pasar? Que al dejar de utilizar Instagram, solía ver mucho más las noticias, es decir, compensaba el tiempo en el que no veía Instagram, por tiempo de más en sitios de noticias.

El cambio para mí fue radical, porque decidí desinstalar Instagram, pero igualmente WhatsApp (la única manera que tengo de comunicarme rápidamente con mi familia en el extranjero) e igualmente los navegadores de Internet. Ya te digo, el cambio fue muuuy radical.

El simple hecho de pensar que iba a hacerlo me produjo sensaciones muy extrañas: de un lado sorpresa, porque no sabía que uno podía quitar los navegadores del celular), pero también algo de sosiego (al imaginarme la vida sin tomar el celular en mis manos tantas veces al día) y un poco de miedo, porque no sé cómo podré funcionar en pleno 2026 sin estas herramientas que me parecen esenciales.

Ya anuncié a mi familia esta decisión, y les aclaré que sería solo por unos días y que lo tomaría como un experimento, sabiendo que en cualquier momento puedo volver a instalar estas aplicaciones.

Algunos me felicitaron y otros me dijeron que era una exagerada, que no puedo ir contra-corriente del mundo actual. Otros me dijeron que me arrepentiría de esta decisión.

Apenas unas horas sin estas aplicaciones y ya me siento rara. En varias oportunidades he querido agarrar el celular y me doy cuenta de que no sirve de nada.

Termino el día con pensamientos opuestos o, más bien, con la convicción de que esta experiencia me hará mucho bien, pero con ganas de pasar horas y horas reencontrándome con estas aplicaciones: Instagram, Pinterest, las noticias y WhatsApp, especialmente.