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Los pensamientos opcionales

¿Cuáles son los pensamientos opcionales? ¿Cuáles son esos pensamientos que podemos cambiar? ¿Existen pensamientos que sabemos necesitamos cambiar, pero se nos hace imposible hacerlo?

Los pensamientos opcionales son todos. Y todos debemos examinarlos con curiosidad y con espíritu crítico, no tanto preguntándonos si son verdaderos o falsos, sino preguntándonos si hacen bien o mal.

¿Por qué no es tan importante saber si un pensamiento es verdadero o falso?

Desde el punto de vista científico, es necesario diferenciar los hechos de las creencias. Y de esa diferencia no hablamos en este artículo.

Aquí solo quiero analizar los distintos tipos de creencias, que es lo que yo llamo “pensamiento”.

Y, en este sentido, todas las creencias tienen algo de falso y algo de verdadero.

“Yo soy buena persona” seguramente tiene mucho de verdadero (y puedo demostrarlo con hechos en los que se infiere que hago actos de bondad) pero también con varias demostraciones en mi vida de envidia, mezquindad y egoísmo.

Es decir, cada pensamiento o creencia que tengas, puedes demostrarla con hechos que la demuestren y la contradicen.

El problema es que nuestro cerebro suele confundir hechos con creencias, porque las dos se expresan de la misma manera: con palabras, con pensamientos.

Como en la experiencia humana vivirás experiencias contradictorias (momentos en los que realizas actos de bondad y otros en lo que harás lo contrario), lo importante no es tanto tener pensamientos que sean ciertos, sino pensamientos que te sean útiles y que te sirvan para progresar.

Recuerda: todas las creencias son opcionales, siempre existe algo de verdad y de mentira en cada una de ellas. En lugar de preguntarte si eso que te repites es cierto o falso, pregúntate si te está sirviendo o no. Si no te es útil, ¡cámbialo inmediatamente!